Esta pregunta es una crítica al modelo de la escuela tradicional y la práctica de sus procesos evaluativos, tanto en su concepto de medición, como su perpectiva cualitativa, relacionada con la capacidad y la acción de apreciar, valorar, comparar y comprender. Desde el punto de vista teórico, es una postura crítica al paradigma positivista, el cual pone su acento en lo observable y medible, en el que subyace la cuantificación y en el que se sostiene la defensa de la objetividad y neutralidad del observador en el proceso de evaluación, es decir la producción de información para la toma de decisiones, propia de las ciencias naturales.
Es una crítica también al paradigma naturalista que adopta una orientación cualitativa y que surge de las críticas y limitaciones del paradigma positivista, particularmente desde las ciencias sociales, y en el que se valorizan los aspectos contextuales y situacionales, la complejidad de variables, su carácter heurístico y la posición del investigador, quien va actuar de acuerdo con sus propios conocimientos y creencias, por lo que no se le puede exigir objetividad y neutralidad absoluta, pero que no supera los postulados de las escuelas constructivistas.
Desde la perspectiva constructivista, en opinión de Vargas Beal, se parte de la idea de que si bien el individuo almacena datos, no cree que esa práctica constituya propiamente el aprendizaje, además se pregunta porque el énfasis está puesto en los contenidos y en el proceso de enseñanza-aprendizaje y no en la identidad personal y el proceso de transformación del sujeto. Sobre este particular, el mismo autor se pregunta ¿En que examen final, de prácticamente cualquier materia universitaria, se analizan y reflexionan los cambios estructurales y personales ocurridos en los estudiantes en tanto seres humanos por encima de los contenidos programáticos?
Se cuestiona también, si el estudiante es quien aprende y lo que aprende lo construye él mismo de una manera activa ¿entonces que es lo que comunicacionalmente media o facilita el trabajo docente? Sobre este punto, el autor considera que la mediación reduce sus oportunidades de motivar el aprendizaje, pues éste solo será posible cuando el estudiante intente controlar, comprender o transformar la realidad, y favorecer el descubrimiento de su verdadero interés por aprender algo. Además, considera también que todo aprendizaje tiene siempre algún grado de significación y que se debe situar el aprendizaje en el interés del estudiante, a efecto de desarrollar las competencias, según Vigotsky, en la zona de desarrollo próximo.
En ese sentido, Sosa Peinado y Toledo Hermosillo, comentan en Reflexiones imprescindibles, que el “aprendizaje no puede ser entonces, un producto observable y medible solamente, es también y primordialmente un proceso, durante el cual el educando recorre un camino, y en ese recorrido, va dando cuenta de sus aprendizajes”.
Es una crítica también al paradigma naturalista que adopta una orientación cualitativa y que surge de las críticas y limitaciones del paradigma positivista, particularmente desde las ciencias sociales, y en el que se valorizan los aspectos contextuales y situacionales, la complejidad de variables, su carácter heurístico y la posición del investigador, quien va actuar de acuerdo con sus propios conocimientos y creencias, por lo que no se le puede exigir objetividad y neutralidad absoluta, pero que no supera los postulados de las escuelas constructivistas.
Desde la perspectiva constructivista, en opinión de Vargas Beal, se parte de la idea de que si bien el individuo almacena datos, no cree que esa práctica constituya propiamente el aprendizaje, además se pregunta porque el énfasis está puesto en los contenidos y en el proceso de enseñanza-aprendizaje y no en la identidad personal y el proceso de transformación del sujeto. Sobre este particular, el mismo autor se pregunta ¿En que examen final, de prácticamente cualquier materia universitaria, se analizan y reflexionan los cambios estructurales y personales ocurridos en los estudiantes en tanto seres humanos por encima de los contenidos programáticos?
Se cuestiona también, si el estudiante es quien aprende y lo que aprende lo construye él mismo de una manera activa ¿entonces que es lo que comunicacionalmente media o facilita el trabajo docente? Sobre este punto, el autor considera que la mediación reduce sus oportunidades de motivar el aprendizaje, pues éste solo será posible cuando el estudiante intente controlar, comprender o transformar la realidad, y favorecer el descubrimiento de su verdadero interés por aprender algo. Además, considera también que todo aprendizaje tiene siempre algún grado de significación y que se debe situar el aprendizaje en el interés del estudiante, a efecto de desarrollar las competencias, según Vigotsky, en la zona de desarrollo próximo.
En ese sentido, Sosa Peinado y Toledo Hermosillo, comentan en Reflexiones imprescindibles, que el “aprendizaje no puede ser entonces, un producto observable y medible solamente, es también y primordialmente un proceso, durante el cual el educando recorre un camino, y en ese recorrido, va dando cuenta de sus aprendizajes”.