Yo me inicie en la docencia con el propósito complementar mis actividades laborales, puesto que disponía de cierto tiempo y además porque siempre he pensado que el quehacer académico te mantiene activo y vigente. De esa manera llegué a Acapulco, después de casi veinte años de radicar en la Cd. de México, D.F., donde realice mis estudios de bachillerato, de licenciatura y de maestría, para ingresar al Centro de Estudios Tecnológicos del Mar No. 18.
Ser docente significa una labor profesional similar al médico, al abogado o el arquitecto, como en Finlandia, donde atinadamente señala la Maestra Emilia Ferreiro, se les dá esa condición. Aunque ser profesor que se mantiene actualizado, adjudica un extra, un incentivo que proporciona el trabajo intelectual, porque enseñar debe ir aparejada de la tecnología, de la ciencia, a pesar de que muchos no estemos formados como docentes, porque existe la imperiosa necesidad de enseñar, de dejar simiente en la mente fresca e inquieta de sus estudiantes.
A casi quince años de actividad docente pienso que esta actividad me ha llenado más de satisfacciones y alegrías, que de insatisfacciones, puesto que aunque varias personas me han recomendado que mejor me dedique de lleno a mi actividad comercial y empresarial, jamás he pensado en tal situación, pues cada día me he ido compenetrando más en el quehacer académico, ya sea haciendo investigación, labores administrativas o como integrante de diferentes academias.
No obstante que he puesto todo mi empeño en mi desempeño docente, investigando los temas de los programas de estudio de las materias que se me han asignado, cumpliendo con la planeación y dosificación de los contenidos, así como las evaluaciones correspondientes, siempre me he dado cuenta de que hace falta de que el personal de la educación media superior y superior tenga una formación pedagógica que asegure su competencia docente. Esa necesidad se hizo más evidente cuando se inició en 1984 la Reforma Curricular del Bachillerato, en la que se propuso que los instrumentos de planeación serían sustituidos por las secuencias didácticas y la metodología tradicional y memorística, por el Constructivismo.
Al tratar de dar respuestas a esas inquietudes recordé que varios proyectos e informes en los que colaboré como Subdirector de Modelos Matemáticos para Evaluación, de la extinta Dirección General de Evaluación Incorporación y Revalidación, daban cuenta de que los egresados de las licenciaturas en educación básica y normal, de la Universidad Pedagógica Nacional, eran formados ya en el diseño y manejo de esos instrumentos y de tal metodología. De esa manera encontré textos de apoyo a las licenciaturas en educación que describían tales documentos, e inclusive en internet localicé varios ejemplos. Muchos de mis compañeros se angustiaron al igual que yo, y ante tal situación solicitamos urgentemente se impartieran cursos de capacitación al respecto. A la fecha, se nos han impartido varios cursos, sin que ninguno haya alcanzado abatir las necesidades de formación, entre los destacan el curso taller “Elaboración de ECAS como uno de los ejes para la consolidación de la Reforma Educativa del Bachillerato Tecnológico”, en agosto del 2007, y en junio del 2008, la “Jornada Nacional de Comunicación del Marco Curricular Común y los Nuevos Programas del Bachillerato Tecnológico”.
Es por ello que me da un gusto enorme participar en esta experiencia de capacitación y actualización, la cual espero supere mis expectativas, no solo por los conocimientos y competencias que podemos desarrollar, tan necesarias en la actualidad, sino porque constituye una valiosa oportunidad para conocer a muchos como yo, que se empeñan en ser docentes.
miércoles, 20 de mayo de 2009
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